jueves, 26 de marzo de 2015

Representantes, escuchar a la intuición

En la terapia de constelaciones familiares, una de las cosas que más me gustan y que me parece que aporta muchísimo a cada persona, es la labor de representante.  El representante es aquella persona que, sin estar involucrada en la historia que estamos tratando, se presta al papel de representar a alguien de esa historia.  Es una labor altruista, se presta servicio a la historia de otro, pero también tiene grandes beneficios para el que lo hace.  El representante no es necesario que sepa nada de la historia que se está tratando, y debe fiarse sólo de su intuición, de sus sensaciones más físicas, más instintivas.  Debe intentar estar lo más próximo a un estado meditativo, presente, sin aportar nada propio a la escena.  Más vale ser escueto que pasarse de dramático, y no hay que buscar forzar nada, todo lo contrario.
Ahí es donde está la gran lección que se aprende cuando se trabaja como representante... a escuchar nuestro instinto, a dejarnos guiar por las sensaciones, a escuchar nuestro cuerpo y a darle validez.  Cuando uno ha hecho muchas veces de representante y consigue trasladar esa forma de moverte, escuchando a tu cuerpo, a la vida cotidiana.... la vida se simplifica y todo empieza a rodar más fácilmente.  Dejar que sea nuestro instinto quien nos guíe por la vida, que en las cosas importantes, la mente racional casi nunca acierta.
Es la diferencia entre dejar que las cosas se desarrollen de forma natural, dando el impulso justito para iniciar el movimiento, y forzar las cosas.  Habitualmente, en nuestra sociedad, tendemos a forzar prácticamente todo... son las prisas y la falta de confianza.  Y así nos va, forzamos las relaciones personales, los estudios, las dos mil actividades extraescolares o extralaborales, la excesiva vida social... nunca nos paramos a escuchar el cuerpo, y ver si quizás, lo único que quiere es estar tranquilo.  No nos molestamos en escucharnos, quizás hoy no nos apetece quedar con esa persona que nos gusta tanto... y no es malo, simplemente hay un momento para cada cosa.
Si todos empezáramos a escucharnos más, habría menos problemas de comunicación y menos discusiones, porque claro, cuando haces algo que en realidad no quieres hacer tiendes a echarle la culpa al que está al lado, o a buscar una discusión para evitar ir donde sea.... eso si no nos da por accidentarnos o lesionarnos...
Asi que, a todo el que crea que no sabe escuchar a su cuerpo como es debido, le recomiendo que haga mucho de representante en constelaciones familiares... aprenderá.
Gracias,
Laura
www.sanarahora.es
*Estos consejos prácticos no sustituyen en ningún caso la consulta con su médico u otros profesionales de la salud.  Son mi opinión, la responsabilidad de llevarlo a la práctica es de cada uno. Consulte con su profesional de la salud si tiene dudas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Agradezco tu opinión