martes, 17 de febrero de 2015

La voz

Pocas veces prestamos atención a la voz, es un atributo de nuestro cuerpo que damos por supuesto y creemos que 'funciona solo'.  Sin embargo, la voz es algo casi más personal que las lágrimas y su buena utilización, su adecuado fluir, y su capacidad de expresión son claves para equilibrar nuestras emociones.  La voz es la que transmite, la que expresa, tanto lo que pensamos como lo que sentimos, lo que somos por dentro. Y de esa correcta comunicación, de ese saber decir la palabra justa en el momento justo, depende en parte la salud de nuestro corazoncito...y de nuestra garganta.
Muchos somos los que callamos cosas que nos hacen daño por dentro, o que estallamos de forma desmedida cuando ese tapón ya no puede contener más.  Y si fuéramos capaces de decir lo que queremos, cuando es necesario y de forma serena... no tendríamos por qué estallar, y la herida cicatrizaría bien.  El equilibrio en la comunicación, en la expresión de lo que llevamos dentro a través de la voz, es clave para nuestro equilibrio emocional.  Por eso, técnicas milenarias como el yoga o el qi gong trabajan con sonidos.  La vibración de ese sonido que nosotros mismos producimos mueve montañas.
Y muchos estaréis pensando, si yo soy un gran comunicador, no tengo problemas... a lo mejor sí, o a lo mejor eres un gran comunicador en ciertas facetas de tu vida y en otras no.  Lo ideal es poder expresarse fluidamente en todos los ámbitos de nuestra vida: en lo laboral, las amistades, la pareja, la familia, los extraños...  Y comunicarse fluidamente no quiere decir soltar un montón de palabras, no, quiere decir poder expresar lo más fielmente posible aquello que llevamos dentro y queremos expresar.  Quiere decir no tener miedo a expresar eso que llevamos dentro, aunque nuestra mente racional opine que estamos locos.  Expresar lo que el almita, el corazoncito, esta deseando gritar... sin miedo al qué dirán.  Siendo fieles a nosotros mismos, alineando lo que sentimos, lo que pensamos y lo que hacemos en una sola cosa.  Pero expresarlo bien, serenamente e intentando no herir a los demás gratuitamente, simplemente expresar de forma tranquila, segura, justa.
Esto que puede parecer sencillo en la realidad no suele ser sencillo en absoluto.  Tenemos demasiadas convenciones sociales que cumplir y demasiado miedo a que no nos quieran.
Por supuesto trabajar la voz a través del canto es una gran terapia, sobretodo si encontráis un profesor que entienda esta parte terapéutica del canto.  Pero también a través del yoga, del qi gong, de los cantos armónicos, de la hipnosis, las flores de bach, y la logopedia, se puede hacer una buena terapia.

Gracias,
Laura
www.sanarahora.es
*Estos consejos prácticos no sustituyen en ningún caso la consulta con su médico u otros profesionales de la salud.  Son mi opinión, la responsabilidad de llevarlo a la práctica es de cada uno. Consulte con su profesional de la salud si tiene dudas.

miércoles, 7 de enero de 2015

Cómo utilizar la homeopatía

Como ya veíamos en el post de homeopatía anterior, la homeopatía consiste en una sustancia (normalmente una planta) diluida a X potencia.  Esta dilución, mezclada con sacarosa (en caso de gránulos) o etanol (en caso de gotas) o con otros componentes (en caso de comprimidos y compuestos) es lo que nosotros tomamos.  Se basa en el principio de que los síntomas que esa sustancia provoca en dosis altas, en dosis homeopáticas cura dichos síntomas (principio de similitud).  Hay que recordar que la homeopatía cubre síntomas tanto físicos como psíquicos, y dependiendo de la dilución que utilicemos será más para una cosa u otra.  También dependiendo de qué dilución utilicemos la curación será de corta duración o de larga duración.
Es necesario saber que, aunque la homeopatía es la medicina más segura que puede utilizarse (mucho más que las medicinas alopáticas o que los productos de herbolario) debido a esa enorme dilución a la que se somete que evita los efectos secundarios y las contraindicaciones, pero también tiene que emplearse con conocimiento y precaución.  Existe la posibilidad de lo que llamamos 'prooving' que significa que los síntomas que estamos intentando quitar, si nos pasamos de dosis podemos recrearlos de nuevo.  Esto sucede en casos raros, sobretodo cuando se utilizan bajas diluciones y con pacientes que están muy 'limpios' (una buena alimentación y poca toxicidad medicamentosa en el organismo).  Pero en ningún caso aparecerán síntomas nuevos, siempre será los síntomas que estábamos quitando.  Por ello hay que extremar las precauciones en caso de bebés, porque estos reaccionan muy rápido (consultar con un especialista en caso de dudas).  Lo bueno es que si nos sucede ese 'prooving' es tan sencillo como retirar inmediatamente la homeopatía y tomar un pelin de café (que es antídoto de casi todos los remedios homeopáticos) y solucionado el problema.
La forma de administrar la homeopatía debería ser la de ir vigilando los síntomas y adaptarse a las necesidades de cada persona según esos síntomas.  Para ello hay que saber que la homeopatía no funciona por cantidad (obvio, se utilizan productos muy diluidos) sino por número de impactos, es decir, el número de veces que has introducido en el organismo una determinada sustancia.  Así, si por ejemplo tenemos mucha tos, en el momento que nos dé el ataque de tos podemos tomar la homeopatía cada 10 min, e ir espaciando según vayamos mejorando (pero en cuanto cantidad podemos tomar muy poca, por ejemplo 1 solo comprimido pero a trocitos).
A efectos prácticos tanto terapeutas como farmaceúticos suelen dar una posología estándar para tomar la homeopatía (tantas bolitas tantas veces/dia), se hace porque es la forma en que el ser humano actual está acostumbrado a tomar medicinas.  Yo suelo establecer como posología estándar: 2 gránulos 3 veces/dia, chupar debajo de la lengua y lejos del café (media hora).  Pero poco a poco, sobretodo para cosas comunes como resfriados, tos, dolor de garganta, dolores musculares... que no vamos a acudir al especialista sino que nos apañaremos solos, es necesario, si queremos que la homeopatía sea realmente eficaz, aprender a usarla.
Como funciona:
-A dilución más baja (o sea, más concentrado) más rápido se nota el efecto y ayuda a los síntomas más físicos, pero la curación tiene un menor recorrido, no es a largo plazo es aquí y ahora, tiene más posibilidades de hacer prooving (pero en general como es de poco recorrido bastará dejar de tomarlo para que el prooving se acabe).  Eso sería lo que en la etiqueta vemos por ejemplo: 3DH, 7CH... hasta 15 CH.  La mayoría de los compuestos (más de un principio activo) que encontramos en las farmacias trabajan diluciones muy bajas.  Entonces, para hacer un buen uso de estos compuestos y no arruinarnos económicamente por el camino hay que recordar lo que dije antes: la homeopatía funciona por número de veces, no por cantidad.  Es decir, si en la caja te dice que te tomes 2 comprimidos 3 veces/dia... puedes perfectamente tomarte 1 comprimido 3 veces/día que va a tener el mismo efecto, incluso medio comprimido.  Lo de los 2 comprimidos se hace por razones de marketing y de beneficios empresariales y también porque nuestra psicología esta predispuesta a que si tomo más, será mejor... cuando la homeopatía trabaja justo al contrario (de ahí tanta polémica alrededor de esta terapia).  Y si quieres que tenga más efecto o más rápido, entonces tómatelo más de 3 veces/dia hasta 6 incluso... pero siempre observando tus síntomas: tomar más veces en casos agudos, espaciar según mejoría.  Si en el típico ejemplo de una gripe vemos que llevamos 2 días mejor pero al 3º volvemos a empeorar, es posible que hayamos hecho prooving... tómate la homeopatía menos veces y se arreglará.  También es importante no dejarlo de golpe, sino ir espaciando poquito a poquito hasta dejar de tomarlo completamente.  Así evitaremos que nos vuelva el resfriado.
-Diluciones altas (a partir de la 30CH para arriba, 200CH, 100.000K), se usan para síntomas más psíquicos o para cosas crónicas.  Son más lentas en actuar pero tienen un mayor recorrido, es decir, curación a largo plazo y que la mejoría se mantenga en el tiempo.  Es difícil que hagan prooving, por eso a los bebés se les suele mandar diluciones altas.  Normalmente sólo los profesionales de homeopatía recetan diluciones altas, los compuestos que hay en farmacias siempre suelen ser a diluciones bajas.

Y creo que las normas básicas ya están, cualquier duda, preguntadme a mí o a vuestro homeópata.  También hay que saber que como en todo, hay muchas escuelas diferentes de hacer homeopatía, cada cual que busque al homeópata que más le guste.  En mi caso procuro que la gente aprenda a usar estas herramientas, por lo menos para las dolencias más comunes, y que no se arruine en el camino...
Gracias,
Laura
www.sanarahora.es
*Estos consejos prácticos no sustituyen en ningún caso la consulta con su médico u otros profesionales de la salud.  Son mi opinión, la responsabilidad de llevarlo a la práctica es de cada uno. Consulte con su profesional de la salud si tiene dudas.