sábado, 13 de diciembre de 2014

Venderse?

La palabra vender está llena de adjetivos, significados y prejuicios.  No es una palabra simple, porque conlleva en sí misma muchas otras cosas.  Y cuando aplicamos esa palabra, 'vender' a una persona o su labor, los 'apellidos' de la palabra crecen en todos los sentidos.  Tanto es así que la relación de cada uno de nosotros con esa palabra tiene tantas connotaciones que incluso llega a 'definir' la identidad.
Quizás deberíamos intentar quitarle un poco de peso. Al final, el mundo entero es una pura transacción, sea económica o no: si riegas la maceta, nacerá la planta, si no, no.  Si construyes un barco, podrás navegar; Si te juntas con otros, ciertas labores serán más fáciles...  El árbol respira luz y suelta oxigeno para que otros animales respiren, a la vez se alimenta de ese CO2 que los otros sueltan.  La abeja coge el polen de la flor y lo distribuye para que del cruce otras plantas puedan germinar.  El carroñero come lo que otros dejan y así mantiene limpia la tierra... todo es transacción, simbiosis, equilibrio entre lo que uno da y recibe.
El ser humano a esa transacción la ha llamado 'compra-venta' y le ha puesto unos símbolos 'dinero' para regular ese dar y recibir entre seres humanos.  El problema es cuando ese dar y recibir no está equilibrado, y es el gran problema del ser humano que unos dan mas, otros reciben menos y no hay un balance, no hay un equilibrio global que haga que la humanidad dé y reciba equitativamente.  Y ahí surgen todos los problemas.  Desde los que 'se aprovechan' de los demás y reciben más de lo que corresponde, hasta los que 'les da apuro cobrar' y dan más de lo que reciben.  Unos no saben dar, los otros no saben recibir, y todos los matices en medio.  El problema está en el mismo sitio, el equilibrio de dar-recibir.  Y ahí empiezan los prejuicios: 'los ricos son tan pobres que sólo tienen dinero', 'el amor no se vende ni se compra', 'el verdadero artista es un muerto de hambre porque no se deja seducir por el mercado', 'los ricos no tienen problemas'... realmente tenemos un problema con la concepción del dinero, y le damos una importancia (tanto por exceso como por defecto) que no debiera tener.  ¿Y si probamos a naturalizarlo? A poder hablar de dinero sin tabú, sin poses políticas, sin que sea centro de nuestra felicidad sino una mera transacción, natural, diaria, como dormir, comer o ir al baño.
Vivimos en la sociedad en la que vivimos, y ésta tiene sus reglas (te gusten o no).  Se puede vivir de otra manera, sí... hasta cierto punto. Pero no del todo.  Más vale aprender las reglas, tomarlas con naturalidad y buscar nuestra manera personal de vivir con ellas según nos haga más felices.  El ser humano se mueve a base de transacciones monetarias, y no tiene por qué ser malo, es un sistema como cualquier otro.  Es una pura transacción.  Incluso el amor es una transacción, adornada con romanticismo e idealismo, pero una transacción.  Y eso no es malo, simplemente es.  Son dos seres humanos interactuando, dando y recibiendo.
Si yo no tengo problemas en decir, este sofá de segundamano cuesta tanto, y que me paguen ese tanto.  Que es una cantidad que he calculado después de ver la oferta-demanda del mercado, y lo que costó en un origen.  Por qué entonces tengo problemas en decir, mi trabajo cuesta tanto, y cobrar ese tanto?  En especial en ciertos ámbitos, los trabajadores autónomos, los artistas, los terapeutas... a veces nos creemos que cobrar por nuestro 'saber hacer' es una forma de traicionarnos, de 'vendernos' en el sentido peyorativo de la palabra.  ¿Por qué?  ¿A que a nadie se le ocurre ir a comprar el pan y regatear su precio al panadero?
Hay un libro divulgativo, de estos de autoayuda americanos que a veces son un poco... no sé, un poco demasiado para mí, pero que tienen algunos mensajes que están muy bien.  Se llama 'Los secretos de la mente millonaria' de Harv Eker  Y lo que a mí más me llamo la atención, o más me ayudó, fue lo que él denomina nuestros 'patrones de dinero'.  Averiguar cuales son nuestros patrones, qué sentimiento inconsciente y visceral nos despierta el dinero, nuestra relación con él.  Pues somos muchos los que de alguna manera tenemos con el dinero una relación de amor-odio, lo queremos o mejor dicho necesitamos para vivir (casa, comida...), pero consideramos que tener mucho dinero es poco ético, o injusto, o cualquier otra excusa.
El dinero es papel, es un símbolo, no es nada en sí mismo.  Lo que realmente importa es lo que haces tú, individualmente, con ese dinero.  Puede ser poco ético si gastas mucho dinero en comprar cosas fabricadas por esclavos en otro país, pero puede ser una gran labor social si lo gastas en apoyar a una comunidad desfavorecida... por ejemplo.  El valor del dinero se lo das tú en función de lo que haces con él.  Así que, si te consideras una persona 'honrada y ética' en lugar de no ganar demasiado dinero y boicotearte a tí mismo en la generación de ingresos, ¿no sería mejor que ganaras mucho y lo distribuyeras con justicia?
Pues entonces, mueve tu energía para ese fin, deja de boicotearte inconscientemente.  Llama al dinero y a la abundancia, lo mereces.  Para ello podemos hacer mantras, constelaciones familiares, tomar flores de bach, hipnosis... y cualquier terapia que nos ayude a generar nuevas conexiones neuronales que nos permita relacionarnos de otra manera.

Para los que tienen su negocio propio, autónomos, emprendedores o como quieran llamarnos, leí este artículo que me pareció muy interesante.  Está en inglés, trata de analizar como 'venderte' para ser más eficiente y productivo en tu trabajo.  Y el primer punto es: nutre todos los días aquello que alimenta tu espíritu, porque lo que vendes es quien tú eres, tú mensaje, y si esto no esta nutrido no hay venta que valga.  Leedlo, es interesante.

http://www.rebellesociety.com/2014/01/17/10-tips-to-grow-your-audience-while-feeding-your-soul/


Gracias,
Laura
www.sanarahora.es
*Estos consejos prácticos no sustituyen en ningún caso la consulta con su médico u otros profesionales de la salud.  Son mi opinión, la responsabilidad de llevarlo a la práctica es de cada uno. Consulte con su profesional de la salud si tiene dudas.

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