domingo, 6 de julio de 2014

Los cambios

Cuando uno decide hacer cambios en su vida, sea del tipo que sea, suele encontrarse con unas cuantas barreras de resistencia, tanto internas como externas.  A mayor nivel de cambio, más barreras y más fuertes.  No es lo mismo hacer un cambio de, por ejemplo cambiar de residencia a otro país... que ya trae resistencias y grandes. A cambiar de forma de vida, de pensar, de estar en el mundo... que remueve cual tsunami todo.  Incluso, en ocasiones, vienen varios cambios de distintos grados juntos.  Y por curioso que parezca, a veces, esta conjunción de cambios lo hace más fácil, porque te alejas tanto de lo que era tu norma que, tras el shock inicial, empiezas de cero.  Otras veces esta unión de cambios enmascaran, y uno cree que ha cambiado pero resulta que en el fondo no, cambió sólo en la superficie.
Por un lado están las resistencias internas... que son las más graves y fuertes.  La resistencia a ir en contra de antiguos pensamientos/sentimientos, el miedo a lo desconocido, la eterna duda de si es realmente lo que uno quiere, la incertidumbre de cómo debes comportarte o ser en la nueva situación...  Son las más difíciles de vencer porque la inercia tiene muchísima fuerza, y a la mínima que te relajes un poco... ya has vuelto a las andadas.
Pero es que además están las resistencias externas, las de nuestro entorno y normalmente las de nuestros seres queridos.  Estos, con toda su buena intención, no suelen entender lo que te pasa, y te hacen ver siempre todas las objeciones, problemas y, a su juicio, insensateces que provocan tus cambios de rumbo.  Está bien, lo hacen porque quieren protegerte (o eso piensan), y conviene escucharles para poder dar con mayor firmeza los pasos que quieres dar o rectificar si no es ese el camino.  Ten en cuenta que si tú cambias algo, les obligas a ellos a cambiar también algo... y eso no suele gustar, porque ellos no han pedido ese cambio.
Total, que cambiar, sobretodo a nivel profundo es terriblemente difícil, y agotador.  Lo que pasa es que tampoco es realmente una elección.  Cuando uno siente que no está dónde y cómo debe de estar, cuando uno oye de forma constante una vocecita interna que dice... por ahi, no; por ahi, no...  Puedes intentar hacerte el sordo, pero entonces empezará a gritar cada vez más alto.  Si no la escuchas, entonces tu cuerpo empezará a expresarse a través de enfermedades psicosomáticas.  Así que, antes o después tendrás que oirla.  Y es aconsejable que sea antes de que te produzca una enfermedad de la que no haya vuelta atrás.
Esa voz, hoy en dia, suele ir en contra de lo que como sociedad hemos 'aprendido' y 'aplaudido'... de ahí que el conflicto sea mayor.  En la sociedad que hemos creado el ser humano se ha convertido en una maquina de producir para luego consumir sin medida, sin sentido, sin descanso, a toda velocidad. Y ¿para qué? para tener que producir más, trabajar más, para seguir consumiendo cosas innecesarias que nos exijan nuevos gastos, nuevas 'necesidades' y así trabajemos más para ganar más.  Es un sistema de esclavitud perfecto.  Y claro, antes o después, la vocecita dice: 'pero, y ¿cuando puedo disfrutar de mis hijos? ¿por qué tengo que trabajar tanto para que todo mi sueldo se lo lleve la que cuida a mis hijos? ¿donde quedo el amor hacia mi pareja, si no tengo tiempo ni de verle? ¿donde quedaron los amigos? ¿donde quedó charlar distendidamente durante horas? ¿qué hago perdiendo el tiempo durante horas en un atasco? ¿por qué cuido más a mi jefe que a mi familia? ¿por qué paso la vida haciendo 'lo que debo' en lugar de 'lo que quiero'?

Consejos para cambiar: paciencia, rodéate de gente que esté intentando el mismo tipo de cambio que tú, comprensión y respeto para los que no piensan como tú--no intentes convencer a nadie de lo tuyo, cada uno tiene que hacer lo que crea oportuno. Medita y haz mantras para reforzar tu decisión. Procura alejar las dudas, nunca sabrás si es mejor o peor hasta que lo hayas intentando.  Cuando llegue el momento de la soledad  (porque inevitablemente llega cuando cambias de rumbo hasta que aparecen nuevas personas del nuevo camino) tómatelo como un descanso en la lucha, no como un castigo.  Compasión contigo mismo por la cantidad de veces que 'volverás a las andadas' sin darte cuenta, toma conciencia, aprende, y continúa. Constancia. Escucha tu corazón, es el único que sabe el camino.
Hay un qi gong con el ideograma de WAN (emperador) que suelo enseñar a mis alumnos y que lleva un mantra que todo el mundo debería tener siempre en mente y repetirlo al tomar cada decisión. Dice así:
'Lo que pienso, lo que siento, es una unidad con lo que hago'
Si todos realmente tuvieramos estos 3 planos alineados, el mundo sería un lugar mucho mejor.

Gracias,
Laura
www.sanarahora.es
*Estos consejos prácticos no sustituyen en ningún caso la consulta con su médico u otros profesionales de la salud.  Son mi opinión, la responsabilidad de llevarlo a la práctica es de cada uno. Consulte con su profesional de la salud si tiene dudas.

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