domingo, 9 de marzo de 2014

Envejecer

Envejecer es un proceso complicado, la mente y el espíritu no entiende por qué el cuerpo va funcionando más flojo cuando ella se siente igual de joven o incluso más.  Con los años se va ganando experiencia, sabiduría, paciencia... si tenemos suerte, ganamos seguridad en nosotros mismos, en saber quiénes somos, en saber cuál es el sentido de nuestra vida.  Sino, nos 'acomodamos' en el rol que ejercemos y seguimos la pauta establecida.  En cualquiera de los casos, nos parece que cumplimos con nuestro objetivo, tenemos una dirección en el camino de la vida.  Y así, van pasando los años y según nuestro carácter nos adaptaremos mejor o peor a las pautas de edad.  Porque como todo, en la sociedad hay unas pautas de comportamiento para cada momento de la vida, si las seguimos o no es otra cuestión.
El tema está en que llega un momento en la vida en que 'la pauta' es morirse, es dejar de ser útil a la sociedad, es 'no valer para nada', es dejar de tener una dirección en el camino.  Este momento, sobretodo para la gente que lleva toda la vida siguiendo las pautas de comportamiento establecidas, es extremadamente duro.  El espíritu se rebela y es muy muy muy frecuente caer en una depresión.  ¿Qué sentido tiene nada si el sentido de vida al que te habías acogido ya no está? ¿Qué sentido tiene vivir si ya no soy de utilidad para nadie? ¿qué sentido tiene estar sentado en el sofá esperando a la muerte?
Cuando eres joven no piensas en estas cosas, la lentitud, la reflexión y la muerte son cosas lejanas sin ningún interés. Los abuelos te ponen nervioso y ni te imaginas que pueden tener muchas cosas interesantes que decir.  De adultos, estamos tan ocupados con las mil cosas de nuestra vida acelerada que tampoco nos paramos a ver qué pasa, sólo queremos que nuestros padres estén bien, sigan vivos y no nos supongan una carga.  Y de repente, sin saber cómo te jubilan y te encuentras con el parón, ya no hay que correr a nada, no eres útil a la sociedad, se supone que tienes que estar super feliz por dejar de trabajar y los minutos del día se hacen eeeeeetttttteeeerrrrnooooos.  Cuando consigues pasar ese bache, vuelves a encontrar un sentido diferente a la vida pero vas más o menos bien, entonces pasa algo, una caída, una enfermedad, un amigo cercano que muere, algo que te hace pararte en seco y pensar seriamente en la muerte.  Y lo primero que piensas es: 'El siguiente soy yo'. Te entra el pánico.
Y encima, la sociedad es lo que promueve. Es una sociedad que venera la juventud y esconde la vejez.  ¿Nos extraña que tantos y tantos abuelos estén con antidepresivos y ansiolíticos? ¿Por no decir todos?  En cuanto alguno manifiesta esta tristeza o falta de sentido a su vida, se le droga, que no se vea, que no se note.
Y digo yo, con la cantidad de población que hay en la franja llamada 'la tercera edad' ¿por qué no se les da un rol ha desempeñar?  Y no me vale el rol de los anuncios de televisión donde ves abuelos sin una sola arruga, delgadísimos y en forma yéndose de vacaciones a Tailandia... porque eso es irreal, eso es seguir tapando la realidad de la vejez.
Cuando eres anciano, si en tu vida conseguiste encontrar tu camino, encontrarte a tí mismo y darle un sentido a tu vida, las cosas son más llevaderas. Normalmente son gente que se siente realizada y que tiene una sabiduría sobre la vida y la muerte que hace que lleven su vida con más ligereza.  Pero si tu vida la destinaste a seguir los roles establecidos por la sociedad, al llegar a la vejez lo normal es que te deprimas, te sientes en un sillón y pierdas toda gana por vivir.
¿Qué podemos hacer ante esta situación?
En primer lugar empatizar con la persona.  Sorprende ver la cero empatía que se tiene con los ancianos en general. Son gente que sabe mucho más que tú y que yo, aunque solo sea porque llevan más años en este planeta, así que como mínimo deberíamos mostrar un poco de respeto.  No son muebles.  Y están en su pleno derecho a no tener ganas de vivir. Vivir en esta sociedad es agotador, ¿cómo no vas a cansarte?
En segundo lugar intentar hacerles ver que, si bien están en su derecho de querer morirse, la muerte te lleva cuando te lleva, no decide uno cuándo va a suceder.  Así que, puesto que no está en nuestra mano, parece razonable intentar ser feliz el tiempo que nos quede en la tierra.
En tercer lugar darles una ocupación, que sientan que les necesitamos, que son útiles, que les amamos y queremos disfrutar de su compañía.  Y esto no vale sólo con decírselo, hay que sentirlo... no son tontos.
En cuarto lugar, que se muevan, que paseen, que hagan alguna actividad, pero que no se sienten todo el día en el sillón.
A nivel de las terapias naturales lo que más nos puede ayudar son las Flores de Bach, en concreto el 'Wild Rose' y el 'Sweet Chestnut' más la que corresponda a cada caso.  También de los remedios de Homeospagyria el Viturnax (tonificante y revitalizador); y la terapia craneosacral.

Gracias,


Laura
www.sanarahora.es
*Estos consejos prácticos no sustituyen en ningún caso la consulta con su médico u otros profesionales de la salud.  Son mi opinión, la responsabilidad de llevarlo a la práctica es de cada uno. Consulte con su profesional de la salud si tiene dudas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Agradezco tu opinión